{"id":8947,"date":"2026-04-18T10:42:17","date_gmt":"2026-04-18T13:42:17","guid":{"rendered":"https:\/\/audec.edu.uy\/?p=8947"},"modified":"2026-04-24T15:27:59","modified_gmt":"2026-04-24T18:27:59","slug":"educacion-pensamiento-solidaridad-y-espiritualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/audec.edu.uy\/index.php\/2026\/04\/18\/educacion-pensamiento-solidaridad-y-espiritualidad\/","title":{"rendered":"Educaci\u00f3n: pensamiento, solidaridad y espiritualidad"},"content":{"rendered":"\n<p>18 DE ABRIL<\/p>\n\n\n\n<p>EL OBSERVADOR<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por&nbsp;&nbsp;Renato Opertti<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las discusiones y construcciones colectivas en torno al para qu\u00e9 de la educaci\u00f3n son siempre relevantes y necesarias para orientar que hacer y c\u00f3mo lograrlo enmarcadas en los imaginarios de sociedad ambicionados y perseguidos. A veces se tiende a suponer equivocadamente que el para qu\u00e9 est\u00e1 dado por la referencia al educar per se sin que sea necesario preguntarse sobre como la educaci\u00f3n en sus prop\u00f3sitos y estrategias contribuye a sustanciar visiones de sociedad sustentadas en la democracia, la justicia social y el desarrollo sostenible. O bien se esquiva tal discusi\u00f3n ya que se est\u00e1 urgido por el inmediatismo de concretar y visibilizar acciones sin que se aquilate su relevancia y funcionalidad a la luz de los prop\u00f3sitos planteados por los propios sistemas educativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los posicionamientos y desarrollos en torno al para qu\u00e9 de la educaci\u00f3n son a\u00fan m\u00e1s perentorios en la actualidad ya que nos enfrentamos a la necesidad de repensar las bases de entendimiento, socializaci\u00f3n y formaci\u00f3n sobre las cuales las nuevas generaciones puedan apropiarse, gozar y responsabilizarse por un mundo y planeta habitables. Obviar la discusi\u00f3n sobre el para qu\u00e9 implica correr el alto riesgo que la educaci\u00f3n sea crecientemente irrelevante para las nuevas generaciones y que peor a\u00fan carezca de sentido en la vida de las personas y en vivir juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entendemos que los prop\u00f3sitos \u00faltimos de la educaci\u00f3n yace en formar en tres dimensiones complementarias: seres libres y pensantes; solidarios y cooperantes; y espiritualmente s\u00f3lidos.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera de las dimensiones parte del reconocimiento que la libertad de las y los estudiantes se apropia, ejerce y disfruta cuando: (i) se puede pensar aut\u00f3nomamente sin ataduras y restricciones, y con base en criterios \u00e9ticos y consideraciones morales de alcance universal m\u00e1s all\u00e1 de y englobando a los particularismos; (ii) se accede a m\u00faltiples saberes que coadyuve a la triangulaci\u00f3n de diversidad de sensibilidades, perspectivas e ideas; (iii) se formulan preguntas que hurgan en la profundidad de temas candentes cultivando el pensamiento \u00e9tico, plural, propositivo y futurista; y (iv) se facilita la expresi\u00f3n de la creatividad en su diversidad y pluralidad con base en apuntalar la singularidad de las inteligencias y capacidades humanas.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda de las dimensiones entiende la solidaridad y la cooperaci\u00f3n como el cerno de una educaci\u00f3n que busca igualar e incluir en oportunidades para que cada persona pueda desarrollar su potencialidad. Ya sea entendido como valores, principios o acciones, la solidaridad y la cooperaci\u00f3n se encarnan en los sistemas educativos a trav\u00e9s de, por lo menos, dos planos complementarios. Por un lado, se les visualiza como v\u00edas fundamentales de plasmar la idea de la educaci\u00f3n como bien com\u00fan, esto es, entenderla como un emprendimiento colectivo plural e inclusivo sustentado en el involucramiento de personas, grupos y comunidades que incluyen diversidad de tradiciones, sensibilidades, credos y afiliaciones (Comisi\u00f3n Internacional de Futuros de la Educaci\u00f3n, 2021; Opertti, 2025).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la solidaridad y la cooperaci\u00f3n se plasman a trav\u00e9s del respeto, la comprensi\u00f3n y la empat\u00eda entre educadores y estudiantes, as\u00ed como de los di\u00e1logos y los aprendizajes entre pares. Toda instancia de aprendizaje, cualquiera sea la disciplina, es una oportunidad para que las y los estudiantes construyan colectivamente, respetando la singularidad de cada uno de ellos, y orientados por educadores que facilitan los intercambios.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera de las dimensiones es poner la mirada en el estudiante persona, esto eso, en la conjunci\u00f3n de los aspectos que hacen a su bienestar y desarrollo espiritual y social a presente y a futuro. Los sistemas educativos se olvidan de las personas cuando separan: (i) cuerpo, cerebro, mente y esp\u00edritu; (ii) los conocimientos de las emociones; o (iii) el aprender a pensar, interactuar y colaborar de las alfabetizaciones entendidas como b\u00e1sicas \u2013 por ejemplo, de la lectura, la escritura, las matem\u00e1ticas, las ciencias y las humanidades. El separatismo es una de las principales vallas que impide poder conectar con la persona estudiante y conferirles oportunidades efectivas de desarrollar su potencial de vida personal y colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>El bienestar y el desarrollo integral implica ayudar a que las y los estudiantes sean seres asertivos y esperanzados, que conf\u00edan en su voluntad y capacidad de so\u00f1ar, pensar y hacer y que se convencen que no hay techo a lo que aspiran y forjan. Esencialmente se trata que la educaci\u00f3n pueda ser una v\u00eda de conexi\u00f3n de las personas con su espiritualidad y sus aspiraciones as\u00ed con lo propio de sus entornos en di\u00e1logos componedores y propositivos con el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como aseveraba el fil\u00f3sofo Walter Benjamin (Apprendre \u00e0 philosopher, 2016), la misi\u00f3n de la educaci\u00f3n radica en promover la cultura e ilustrarnos con el objetivo de formar personas libres, portadoras de ideales nuevos, as\u00ed como forjar una humanidad m\u00e1s espiritual y racional. La reivindicaci\u00f3n de la libertad nos hace ver c\u00f3mo la educaci\u00f3n problematiza las existencias individuales y colectivas y permite apreciar la necesidad de ir m\u00e1s all\u00e1 de visiones instrumentalistas sustentada en valores y en abrirse a la espiritualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El cultivo de la espiritualidad de las personas se puede abordar a trav\u00e9s de diversidad de experiencias de aprendizaje vinculadas, por ejemplo, a las ciencias, las humanidades, las artes, el deporte y la m\u00fasica. Asimismo, la transversalidad de la espiritualidad como un eje de formaci\u00f3n desde la educaci\u00f3n de primera infancia en adelante, no supone una adscripci\u00f3n a determinadas identidades, credos y\/o religiones sino la apertura a conocer la diversidad de maneras en que las nuevas generaciones construyen, hacen suyas y visibilizan sus identidades. Las religiones forman parte de una espiritualidad amplia e incluyente, que tiene que ser considerada y respetada, pero que no agotan la esencia de la espiritualidad en sus m\u00faltiples expresiones y contenidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sistemas educativos est\u00e1n, en general, preparados y direccionados a mapear y responder a las necesidades de apoyo material a las y los estudiantes por la v\u00eda, por ejemplo, de focalizar inversiones, recursos, transferencias y programas en las personas y grupos m\u00e1s vulnerables. Sin embargo, aparentemente no lo est\u00e1n para comprender, as\u00ed como dar espacios y oportunidades para que los mismos expresen, entre otras cosas, sus aspiraciones, angustias, temores e ilusiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucha veces se ignora o minimiza la espiritualidad bajo el supuesto que es una intromisi\u00f3n en temas personales y que no est\u00e1n en la \u201c\u00f3rbita\u201d de la educaci\u00f3n, como si en realidad se puede formar haciendo abstracci\u00f3n o ignorando los valores, las identidades y las sensibilidades de las personas. Asimismo, la espiritualidad se distorsiona cuando se la asimila s\u00f3lo a las religiones o bien se le cancela o proh\u00edbe o niega bajo el supuesto que no encuadra entre lo que se espera que sea \u201ceducar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La jerarquizaci\u00f3n de la espiritualidad en la educaci\u00f3n puede ser tambi\u00e9n una v\u00eda de fortalecer el aprender a vivir juntos asumiendo que, en el marco de valores universales y espacios comunes a todos, cada estudiante tiene el derecho inalienable a expresar su singularidad sin que se sienta \u201cenjuiciado\u201d o \u201cmarginado\u201d. Asimismo, el abordaje de la espiritualidad puede contribuir a que asuntos medulares en la formaci\u00f3n de las nuevas generaciones \u2013 por ejemplo, en derechos humanos y democracia, sostenibilidad y convivencia \u2013 tengan mayor sentido y conecten efectivamente con cada persona estudiante.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces se tienden a considerar y hasta estigmatizar cuadros preocupantes de desafecciones \u2013 por ejemplo, en torno a la democracia o al g\u00e9nero \u2013 en t\u00e9rminos predominantemente ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos, y de desapego de la sociedad. Sin embargo, se subvalora entender c\u00f3mo las y los estudiantes se sienten ante situaciones y contextos que implicar\u00edan amenazas a sus identidades y cuestionamientos a sus posiciones frente a diversos temas, as\u00ed como sus leg\u00edtimas reacciones frente a las brechas fragantes entre discursos educativos altamente altruistas y loables, y las realidades que padecen.<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, la vitalizaci\u00f3n de la discusi\u00f3n y la construcci\u00f3n colectiva en torno a los prop\u00f3sitos \u00faltimos de la educaci\u00f3n es clave para que los sistemas educativos asuman el desaf\u00edo de formar a las nuevas generaciones para un mundo y planeta habitables. Nos parece necesario avanzar en visiones y pr\u00e1cticas educativas que formen: (i) seres libres y pensantes; (ii) solidarios y cooperantes; y (iii) espiritualmente s\u00f3lidos, como aspectos complementarios de la formaci\u00f3n integral, \u00edntegra y balanceada de la persona estudiante.<\/p>\n\n\n\n<p>Sucintamente, dicha formaci\u00f3n implicar\u00eda que los sistemas educativos promuevan: (i) la autonom\u00eda de pensamiento bajo un marco de inclusividad, pluralidad y complementariedad de perspectivas y saberes ; (ii) la solidaridad y la cooperaci\u00f3n entre pares estudiantes, y con educadores, sustentada en la empat\u00eda intergeneracional y en la reafirmaci\u00f3n de la educaci\u00f3n como emprendimiento colectivo que coadyuva al bien com\u00fan de la sociedad; y (iii) cultivar una escucha respetuosa y atenta a la espiritualidad de cada estudiante, comprendido como un ser singular, con foco en conectar con sus identidades, emociones y preocupaciones, y ligada a la formaci\u00f3n en asuntos candentes para el presente y futuro de las nuevas generaciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>18 DE ABRIL EL OBSERVADOR Por&nbsp;&nbsp;Renato Opertti Las discusiones y construcciones colectivas en torno al para qu\u00e9 de la educaci\u00f3n son siempre relevantes y necesarias para orientar que hacer y c\u00f3mo lograrlo enmarcadas en los imaginarios de sociedad ambicionados y perseguidos. 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