Codicen irá a la Justicia tras caso de comunidad religiosa en Florida donde los niños no van a la escuela

10 DE JULIO

EL OBSERVADOR

El Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) resolvió ir a la Justicia por el caso de una comunidad religiosa menonita de Florida donde los padres deciden que sus hijos no vayan a la escuela.

Según supo El Observador, el consejero Juan Gabito votó en contra de la resolución del Codicen. Gabito había dicho a El País que entendía que «no puede decirse que los niños estén en situación de abandono, porque están debidamente contenidos y educados por sus padres».

El consejero dijo que los padres no tienen «la obligación de institucionalizarlo dentro de lo que el Estado prevé» tras un cambio introducido por la Ley de Urgente Consideración (LUC).

«Si tenemos mecanismos de acreditación para que personas que nunca estuvieron en el sistema, tanto en Primaria como en Ciclo Básico, puedan acreditar ese tramo, es porque la contracara es que el Estado reconoce que hay gente que adquiere los conocimientos equivalentes a ese nivel sin haber pasado por una institución», continuó.

Según el consignado medio, la situación fue constatada por ANEP a principios de 2023. Los padres de la comunidad declinaron las opciones que le dieron las autoridades para enviar a sus hijos a diferentes escuelas públicas o para abrir un centro privado. Los padres dijeron que los once niños están inscritos en un colegio de Estados Unidos que envía programas, materiales y recursos a dos educadores. Estos son los que trabajan con los estudiantes en la comunidad de Florida (Uruguay).

La presidenta del Codicen, Virginia Cáceres, opina diferente a Gabito y entiende que el cambio de la LUC –que sacó la obligación de los padres de inscribir a sus hijos en «un centro de enseñanza y observar su asistencia y aprendizaje»– no afecta esta situación particular.

«La educación en Uruguay es obligatoria y los padres tienen la obligación de inscribir a sus hijos en los centros educativos», sostuvo, y dijo que si esto no fuera así no desplegarían «un montón de acciones relacionadas con la obligatoriedad».

Indicó que se trata de una «situación compleja» porque la decisión de los padres en este caso corresponde a una «cuestión religiosa» y no «pedagógica». «Ellos no quieren que sus chicos no vayan a la escuela o no aprendan, sino que no aprendan cosas distintas a los que los menonitas tienen que aprender», dijo.

A criterio de Cáceres, los menonitas pueden ejercer su libertad de culto «afuera del centro». Por lo tanto, en su opinión, no pesa más este derecho que el de los menores a «concurrir a un centro educativo».